Primavera tardía

Estoy como la primavera, deseando cambiar… Aunque parece que cuesta.

Este invierno ha sido largo, lento y de interior. He intentado varías cosas y pocas me han salido bien así que ha tocado dar muchas vueltas, pensar y volver a pensar otra vez. Menos mal que me gusta el frío y las mantas. Aunque tapada los pensamientos no respiran del todo.

Pero estamos casi mayo, y aunque siga bien nublado ya huele a la primavera con sus ambios.

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Yo por el momento me he cortado el pelo, y tengo un nuevo tatuaje. He pensado que también hay que darle vidilla al blog. Voy a publicar más pero pensando menos. A ver que sale :·)

 

 

 

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Barbecho

Voy a soltar una parrafada un poco pesambrosa.
No es para nada mi estilo, pero me lo voy a permitir.

Siempre he sido una persona trabajadora y luchadora hasta el final. Pocas veces me he rendido y siempre he sido fiel a mis principios. Haciendo lo que mejor sé hacer y de la mejor manera posible.
Llevo diez años trabajando y aún así, no he perdio la ilusión, sigo estudiando.

Pero llega un día en el que te empiezas a plantear cosas, e inevitablemte te dejas arrastar ligeramente por el pesimismo.

Y esque resulta a veces, pocas, me canso. Me canso de tener que demostrar día tras días lo que valgo.

Porque lo valgo. Y mucho.
Pero parece que en esta ciudad, en esta época, o puede que incluso en esta sociedad, si no te respalda una imagen, una marca, un “patrocionio” o algo peor… Eres invisible.
Llevo más de un año trabajando por mi cuenta, investigando, anunciandome, reinventandome, formándome, ofreciendo mil y una posibilidades… Y hoy por hoy; después de varias desilusiones, sólo tengo trabajo gracias a AMIGOS.
(Lo agradezco muchísimo, de verdad. Porque si no me acabaría rindiendo.)

Un día, y pronto, haré grandes cosas.
Pero de momento me voy a permitir descansar.
Voy a cuidarme un tiempo. Ya recogeré la siembra, si esque florece.
Y si no, volveré a plantar.

Regar

Parada en boxes

Cuando quieres hacer tantas cosas; todas bien y a la de ya, terminas agotada. Y hasta enferma. Entonces se necesitan un día o dos para respirar, pensar y coger carrerilla.

Llevo un año trabajando por mi cuenta, haciendo lo que me gusta, pero sin crecer. Me he buscado un sitio cómodo y allí me he quedado.

Pero soy culo de muy mal asiento y siempre necesito aprender y hacer cosas nuevas. Aunque sean difíciles. De hecho me gustan más la difíciles.

Por eso usando estos días de reposo obligado para plantearme nuevos retos. Al menos estos sí que dependen solamente de mí.

Voy a intentarlo muy fuerte, a ver que sale.Imagen

2013

Menudo año.

Fue el año de saltar al vacío sin saber muy bien si habría colchoneta debajo.


Desde que terminé de estudiar jamás había trabajado en algo que no tuviera que ver con la educación, llevaba así muchos meses por el aquello  de “que mal está todo”  y los “no te quejes, podría ser peor”.

Pero ya no podía más, así que decidí lanzarme por mi cuenta, con todo lo que ello significa. Lo mismo hizo mi pareja. Estas cosas se hacen mucho mejor si te dan la mano.


Tuvimos que perder nuestra casa, el coche, a Elvis y algunos amigos por el camino (que no lo eran tanto).
Y ahora tenemos menos pero somos más felices.

Ahora sí tenemos algo que enseñar y de lo que sentirnos tremendamente orgullosos.
Por fin estamos preparados para grandes aventuras. Que van a venir muchas y ojalá empiecen pronto.

2014

Mammaproof

Mammaproof es una historia de amor de la tribu por su ciudad. Nació de la necesidad y de las ganas que dos madres tenían de seguir disfrutando de su entorno después de la maternidad y rápidamente se convirtió en un movimiento social: desde un proyecto abierto y colaborativo, compartiendo los mejores lugares de la ciudad para disfrutar con la tribu al mismo tiempo que promueven una ciudad más amable.

Poco a poco, han ido tiñendo la ciudad de amarillo con su distintivo “Family Welcome”: una señal clara (¡y mona!) de que allí encontraréis los recursos mínimos necesarios cuando salís con niños (tronas, cambiadores, etc.)

 

Con mucha ilusión os anuncio que voy a ser una nueva agente mammaproof.

Ya os iré enseñando las crónicas que me publiquen. Estoy encantada de colaborar en este proyecto tan chulo.

mmmp

Mamagoga

Uno de mis primeros trabajos fue en una residencia infantil.

Allí los niños siempre nos llamaban educadores, pedagogos o tutores en lugar de hacerlo por nuestros nombres; estaban acostumbrados a referirse a nosotros por nuestra función. Supongo que les ayudaba a no crear vínculos ya que eramos un sucedáneo institucionalizado de lo que debe ser una familia.

Las suyas no podían hacerse cargo de ellos. Así que tenían que conformarse con compartir un trabajador entre muchos niños, que estaban divididos en grupos según su edad o comportamiento. Funcionarios a los cuales no se les pagaba para quererles. Imagina unos veinte profesionales con diferentes turnos y tareas; entrando y saliendo de un centro donde debían educar, programar, redactar, dinamizar, acatar, mediar, reñir, limitar, contener… Haciendo caso a su superior, sin salirse de su horario y con tiempo para un café con el compañero.
Vamos, que para eso del cariño a más de uno no le quedaba tiempo ni ganas.

Yo llegué a esa casa y me creí de lo más afortunada. Se me había dado la oportunidad de convivir con unos niños que necesitaban apego más que nada en el mundo. A día de hoy todavía no se me ocurre nada tan agradecido. Aunque tuviera que olvidar mi nombre y limitarme a ser una pedagoga en funciones.

Pero a mitad de la primera semana los más pequeños empezaron a llamarme Mamagoga. Y desde entonces jamás he dejado de serlo.

Por eso, este rinconcito va dedicado a ellos y a todo lo que me enseñaron y me siguen enseñando.