8 de Marzo

Un gran cuento para un gran día

Esperaba a mi príncipe azul pero nunca llegaba.

-Los príncipes azules no existen- Decían unos.

-Los príncipes azules destiñen- Decían otros.

-El que tenga que ser para ti, tuyo será- Decía mi madre.

Mientras, las películas y los cuentos estaban repletos de príncipes maravillosos.

Y yo continuaba esperando…

Y aparecían príncipes y más príncipes…

Pero ninguno era azul y ninguno me daba la felicidad.

Así que un buen día dejé de esperar. -No necesito un príncipe- me dije.

Y entonces ocurrió algo mágico.  Mi corazón comenzó a llenarse y a expandirse, ¡parecía tener alas!

Y de repente me dí cuenta de que todo este tiempo el amor había estado dentro de mí… Y yo no lo había visto porque estaba “esperando”.

En aquel preciso instante me enamoré de mí misma.

¡Y luego apareciste tú!

Y tú no eras azul, ni perfecto, ni eras verde, ni amarillo, ni rojo… ¡Eras de todos los colores! ¡Eras maravillosamente imperfecto! ¡Eras de carne y hueso!

Y no me dabas la felicidad, sino que multiplicabas la que yo sentía. Y eras tierno, y dulce y me llamabas princesa. Y yo me sentía la princesa más afortunada del mundo, de la tierra y del universo porque, finalmente ¡había encontrado a mi príncipe!


Los príncipes azules destiñen. – Teresa Giménez

La literatura infantil hoy en día es una pena

Hoy he estado buscando cuentos para una clase en la biblioteca-

Y, aunque he encontrado algunas joyitas, a grandes rasgos no puedo evitar recordar esta entrevista a Ana María Matute:

“La literatura infantil hoy en día es una pena”.

“Lo políticamente correcto lo ha fastidiado todo. No le puedes leer a un niño un clásico, que son fabulosos, porque hoy hay que decirles amén a todo y que al final Caperucita se hace amiga del lobo. Y esto no es así, porque en la vida se van a encontrar con unos lobos tremendos. Al niño hay que decirle que hay cosas buenas, malas y tremendas y no darles una idea paradisiaca del mundo.”

“Aunque no lo pretendan, los cuentos hoy tienen una moraleja de la peor especie y eso es malo, pero lo primero que tienen que hacer los niños es ver a sus padres leer”.